La soledad e introspección, es
donde surgen nuestros pensamientos inimaginables, aquellos que llegan sin pedir
permiso, así es como surge la poesía, como un refugio para los melancólicos y
solitarios, para los que quieren hablar y hablar y no encuentran el momento
adecuado para expresarlo, y prefieren callar, el tomar una pluma y un papel son
su refugio para escribir lo que su corazón no puede decir, pero que quiere
gritar.
La poesía es refugio de los
enamorados, de los que van por la vida mirando, mirando, sintiendo, sintiendo,
amando, amando, aquello que la gente no suele apreciar, un amanecer, un aroma, los
pequeños detalles, un instante, un rio, una flor, una mirada, una palabra, un
gesto, una canción.
Es ahí cuando la poesía y la cultura
de paz se encuentran, ambas buscan sacar y ver lo mejor de cada momento, de
cada circunstancia, encontrando la armonía, el amor de cada situación, el
encuentro de una solución a cada situación.
Ser poesía, es ser paz en un
mundo donde los poetas callan y los déspotas hablan, donde el amor se calla y
el odio se grita, donde surgen nuevas modas, donde deja de ser importante lo
bonito de lo cotidiano.
Ser poeta es restaurar el corazón,
buscar las palabras adecuadas, así como hacen en la cultura de paz, tratar de restaurar
relaciones, así la cultura de paz, busca dialogo para tratar de restaurar lo
que un día se rompió.

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